sábado, 6 de junio de 2009

Henry.

I saw nothing.


Y eso fue todo. Todos se conformaron. La respuesta fue tomada como cierta. Una verdad definitiva.
Tal vez se debió a esa inexpresividad en sus palabras o a lo aburrido que se notaba que estaba. Toda la expectación murió con esas tres palabras.



Todos lo creyeron, excepto yo. Yo conozco a ese imbécil y leo la verdad en su rostro. La verdad era otra. Detrás de la piel, y sus ojos se esconde lo que en verdad pasó. Sus expresiones pueden mentirme, sus huesos y su sangre no. Y al parecer es lo que debo mostrarles: huesos y sangre.

Todo lo tuve planeado tan rápido que tan pronto como dió un paso, me lancé hacia el. Lo tiré al suelo y le arranqué los ojos y la piel del rostro mientras gritaba I know nothing! I know nothing!, pero no me detuve. Seguí ante una multitud de ojos que, por su tamaño y el brillo furioso que dirigían hacia lo que enfrente se les presentaba de pronto, se confundían con los faroles de la calle... seguí hasta que desistió y por fin dijo lo que el mundo necesitaba escuchar: que él lo había visto, que lo sabía y que debía morir ahí.

martes, 2 de junio de 2009

Hereditario.



El color del cabello, los ojos y la piel.

Características adquiridas. El carácter, los gustos, la personalidad.

Yo soy mi padre y madre en muchos aspectos, pero en otros (la mayorías) soy algo más. Soy una cosa -sí, cosa- totalmente diferente. Soy una mezcla muy especial -por no decir horrorosa- de mis padres biológicos y nuestro padre mundo.

Tengo sed de saber. Tengo sed de letras. Tengo sed de lugares. Tengo sed de páginas. Tengo sed de imágenes. Tengo sed de sangre. Tengo sed de frío. Tengo sed de recuerdos. Tengo sed de países y continentes. Tengo sed de elementos. Tengo sed de ecuaciones. Tengo sed de números. Tengo sed de ella. Tengo sed de familia. Tengo sed de hijos. Tengo sed de bosques. Tengo sed de pavimento.

Pero ¿de dónde ha salido toda esa sed? En su mayoría no fue hereditaria ni adquirida.

¿Qué heredaré a mis hijos? ¿Realmente heredaré? Tal vez sean como yo, tal vez como su madre. Tal vez adquieran mi carácter, tal vez no. Tal vez tengan más sed que yo, tal vez vivan conformes. Tal vez les guste la música, tal vez leer. Tal vez les guste cazar, tal vez ser la presa.

No importa, realmente no importan. Solo, como cualquier padre, deseo que no cometan los mismos errores que yo.

No quiero darles la confianza que yo tuve, tal vez solo la mitad, tal vez ni siquiera eso. No quiero dejarles conocimiento alguno, ellos deberán descubrirlo todo y descubrirse a si mismos. No quiero darles la otra mitad de la confianza que yo tuve, ya me arrepentí.

Tal vez solo una mínima parte. Eso sería suficiente para cualquiera. Para vivir bien.

sábado, 30 de mayo de 2009

Maravi... no.



Hay días en los que pienso que decir "maravilloso", aplicado a cualquier cosa, situación o persona, es una vil exageración.

Si, tambien yo tengo días felices, rosas y dulzones, mas nunca ha estado en mí ser lo suficientemente optimista como para realmente creer que alguna cosa en nuestros tiempos pudiera llegar a ser maravillosa. Siento que utilizamos el término sin saber qué significa.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Lenguaje.


Utilizamos el lenguaje para dos cosas. Para comunicarnos y para entorpecer la comunicación.

La mayoría de las veces me gusta entorpecer la comunicación. Tengo mis razones. La comunicación verbal es la más falsa e hipócrita, seguida muy de cerca por la escrita. No tengo gran interés en mostrarle a nadie cómo siento de manera verbal. Prefiero no hablar, salirme por la tangente o decir disparates. Veamos algunos ejemplos:

1

-¿Cómo estás hoy?

-Es un bello día.


2

-¿Te enteraste de lo que paso?

-...


3

-¿Quién te ha dicho eso?

-39.90 en soriana ejército.


Si, justo de esa forma. Pero ¿a qué viene esto? Pues viene a que hoy utilicé el lenguaje como hace mucho tiempo no lo hacía. De la forma para lo que debió haber sido creado.

Hoy hablamos de lo que será, aclaramos dudas pequeñas, pero enormes, reímos. Todo esto mientras bebíamos café y disfrutábamos el viento de un miércoles por la tarde. Un miércoles de epidemia. De una epidemia en la que realmente no creo (humilde punto de vista, cualquier argumento en contra será tomado en cuenta, pero soy algo obstinado).

En fín, hoy fue un gran día. Éstos han sido días bastante agradables.

sábado, 18 de abril de 2009

Noche, colores.

Se envuelve en hojas de mango, caídas hace algunos cientos de estaciones. Cae de la nube en la que se encontraba hasta hoy. Muere en la nada, justo a mitad del cielo. Donde suponen que Se encuentra.

No hay arpas ni sol brillante, mas tampoco es oscuro. Hay cierto equilibrio inquietante del que pocos estan al tanto. Nadie flota, planea, nada o camina, sino todo lo contrario. A veces estan y a veces se ausentan. Siempre en la misma proporción. Siempre incontrolable, siempre siguiendo el mismo patrón.

Las letras, la tinta, el papel o las paredes, la mano, la mente y el cabello enmarañado.

Dicen que lo rojo será blanco y alterará mi aspecto. Dicen que tengo que talar el bosque, que tengo que ser lo más antinatural que me sea posible para que sea correcta mi forma de vivir, pero no entienden que para vivir no hay forma, fórmula o receta a seguir. Para vivir simplemente se debe respirar. Ya no se requiere caminar, sonreír, sentir o pensar. A veces ni siquiera respirar por ti mismo (supon que los tiempos cambian).

Aquellos días de hermoso sol terminaron. Aquellos días de juegos inocentes y travesuras de cartón han llegado a su fin. Aquellos días de otoños entrañables e inviernos perfectos acaban de irse a la mierda.

Ahora solo hay que esperar.

miércoles, 8 de abril de 2009

¿Es esto vida?


A veces cuando estoy solo (y ese a veces es aproximadamente el 85% de las ocaciones) me da por pensar en la inmortalidad y las espirales del caracol; en el cielo y el mar que se tienen envidia y viven peleando desde tiempos que nadie recuerda ya; en los árboles de mandarina y los pétalos de su piel...

Pero a veces también pienso en mí.

¿De dónde vengo? No lo sé. Creo que antes de la vida terrenal me encontraba perdido en otra dimensión que en estos momentos no alcanzo a comprender. En este lugar donde me encuentro ahora, entendimiento es lo que falta.

¿Por qué he venido? No lo sé. No pedí venir a este lugar. No que recuerde al menos. Ni siquiera termina de agradarme aquí. Soy piel, carne y muchos huesos. Nada especial.

¿A dónde voy? Una vez más, no lo sé. No tengo la más mínima idea de mi rumbo. Tal vez ni siquiera haya un rumbo. Alguna vez escuché a alguien decir que la vida es una sala de espera, o más bien como un túnel subterráneo en el que no debes hacer nada más que ir.

Y la verdad es que ninguna de éstas preguntas me inquieta tanto. Pero hay otras dos que sí lo hacen y no entiendo por qué.

¿Qué he hecho?

No he sido excepcional para nada. No he viajado, nunca he ganado gran cosa, no he sido especial para casi nadie, nunca he hecho nada que me haga ganar dinero, nunca he sido muy útil para nadie, ni siquiera a veces para mí mismo. No he escrito una canción hermosa que remueva los adentros a multitudes, no he disfrutado de mi ni de nadie al cien por ciento, ni siquiera he disfrutado algún momento de mi vida.

Solo escribo historias. Solo oprimo teclas o trazo líneas de tinta barata sobre un papel. Solo me limito a divertirme inventando universos. Y no he podido llegar a nada realmente.




¿Qué soy?



Soy nada.