Sólo tú tienes la culpa.
¿Y cómo es que sabes esto? No deberías recordarlo, según tu propio argumento. Es que les estas mintiendo. Eso es. ¿Me equivoco? No. No lo creo. ¡Pero quién sabe! Tal vez lo planeé y ya no lo recuerdo. La caída es muy dura, ¿sabes? Ja.
De cualquier forma, algo es cierto. Solo tú decides cuándo has de morir. Nadie más. Nadie te obligará a renunciar, a darte por vencido, a cerrar los ojos.
¿Y yo? Yo aún tengo un montón de cosas por hacer.
2 comentarios:
A mi me gustaría morir a tu lado, si es que eso también lo puedo decidir.
te amo. Espero que tengas un bonito día.
Vuelvo a ser tu lectora, me había perdido de leer varios blogs, entre ellos el tuyo. saludos.
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